Me he prometido a mí misma no rendirme.A pesar de que todos me comenten que mi mirada no es la misma.
A pesar de que no soy ni seré nunca la de antes.
Atrás quedaron mis días de ruina, de autodestrucción, de lágrimas y de agonías.
Hoy estoy viva. Y, por eso, se que no debo dejar que la pena, la angustia y la desilusión dominen mi existencia.
Pero esto no significa para nada que sea feliz. O que esté de acuerdo con mi existencia.
Pero seguiré luchando. Por ellos. Por el. Por mí. Por tí...
A pesar de que me tocó pasar estos momentos. A pesar de todo y de todos, intentaré, al menos, vivir. Que no es poco





